sábado, 12 de enero de 2019

Nanopartículas y conservación del patrimonio

Transcribo la noticia, aparecida en el Heraldo de Aragón de 22 de octubre pasado.

Un equipo aragonés trabaja en el desarrollo de nanopartículas para salvar el patrimonio 

Desde el Instituto de Materiales, en Zaragoza, un equipo liderado por Scott Mitchell realiza pruebas en laboratorio para sintetizar nanomateriales para proteger el patrimonio cultural: libros, cuadros, esculturas o edificios.

Suelen comparar a los restauradores de bienes con un médico. Porque ambos profesionales tienen que hacer un diagnóstico de la dolencia, tener unos criterios de intervención y aplicar un tratamiento. Y de hecho, el escocés Scott Mitchell, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón(ICMA), reconoce que su pasión por los nanomateriales antimicrobianos empezó con fines médicos, para dirigirse después al patrimonio cultural. «Como nosotros, los bienes necesitan protegerse de hongos y bacterias, que afectan a libros, cuadros, esculturas o edificios. Y las nanopartículas (extremedamente pequeñas e invisibles al ojo humano, cuyo tamaño representa la mil millonésima parte de un metro) pueden limpiar, proteger e incluso ayudara restaurar una pieza dañada».

Libro del Real  Jardín Botánico de Madrid afectado por bacterias
Desde el ICMA, en Zaragoza, un equipo liderado por Mitchell, que cuenta también con la investigadora Isabel Franco Castillo, realiza pruebas en laboratorio para sintetizar, caracterizar y comprobar el efecto de nanomateriales en aglomeraciones de capas de bacterias y hongos (biopelícula) sobre papel y de piedra. Se trata de «muestras de diferentes tipo de papel que nos han cedido desde el Real Jardín Botánico de Madrid y de piedra procedente de la catedral de Reims (Francia). Es un trabajo complejo, porque el efecto en el material dependerá del clima y del tipo de papel o roca. No es lo mismo un clima lluvioso en el granito que otro menos húmedo en piedra caliza».

Esta es una primera fase para ver el efecto de distintos tratamientos sobre diferentes materiales, el inicio de lo que debería convertirse en una biblioteca de remedios para distintos males. El jardín botánico madrileño ha cedido al ICMA muestras de tres tipos de papel del siglo XVIII, donde proliferan baterias E. coli y B. Subtilis. «En estos tres siglos, ejemplares de la institución se han visto afectados por la humedad de la zona, y es necesario un tratamiento para conservarlos. Se trata de tres tipos de papel: de escribir, de sobre y otro secante que se utilizaba para colocar sobre las muestras de plantas», enumera el investigador.

Corrosión en fachadas

En el laboratorio, se aplican nanopartículas de óxido de magnesio, inocuas para el ser humano pero muy eficaces contra los microorganismos, que desaparecen tras dos o tres aplicaciones. «Y con las piedras que nos aportan desde la catedral de Reims podemos estudiar cómo prevenir la corrosión y el crecimiento de la biopelícula. Como se puede comprobar bien en esculturas o paredes, a veces el daño va más allá de lo estético, porque los microorganismos excretan ácido oxálico, que puede llegar a deshacer una escultura en solo cien años. Con nanopartículas se puede prevenir el crecimiento del biofilme y, además, proteger de la corrosión. Un tratamiento adecuado puede, además, prevenir el desprendimiento de capas de fresco de una pared e incluso serviría para proteger pinturas de fachadas, aunque eso ya sería trabajo de otros investigadores».

Scott Mitchell cuenta con la colaboración, además, de la Escuela Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón, cuya sede está en Huesca. Allí, Nuria Miguel, que realizó su doctorado en el Instituto de Nanociencia de Aragón, es profesora del departamento Científico-Técnico. «Para la escuela, es vital estar en la vanguardia de tratamientos para la protección y recuperación del patrimonio y la nanotecnología se ha convertido e uno de los campos más interesantes», dice.

Además del campo en biocidas, que estudia Mitchell, la nanociencia ya se aplica en patrimonio mediante materiales de consolidación (nanopartículas de cal para rellenar estructuras deshechas o debilitadas) o de hidrofugación (nanopartículas de sílice para aislar de la humedad pero permitir ‘respirar’ a la piedra o cerámica).

El estudio de Scott Mitchell ya ha tenido repercusión internacional, con sendas publicaciones en las prestigiosas revistas ‘Angewandte Chemie’ y ‘El Sevier’.

martes, 1 de enero de 2019

Energía positiva

Esto de las energías positivas y negativas constituye un clásico de las tonterías que se dicen continuamente por ahí; en particular, videntes, quiromantes, astrólogos y el resto de esa fauna.
¡Hasta en las servilletas de los bares! 
A ver si queda claro de una vez, a escala de la Tierra y sin entrar en profundidades casi filosóficas: los sistemas que podemos analizar tienen masa y energía o no la tienen, pero nunca será negativa, ya que en todo caso simplemente serán nulas.

Cuando se habla de energía negativa se hace referencia a situaciones de ánimo bajo, depresivo, etc. Y para evitarlo, hay que expulsar la energía negativa y convertirla en positiva. ¿¿¿ ??? Sin comentarios.

Eso sí, en situaciones físicas concretas sí que se puede hablar de energías negativas, pero en otro contexto diferente: cuando un sistema tiene menos energía en una situación que en otra, a la que se le da arbitrariamente un valor de energía cero, obviamente tendrá energía negativa con respecto a ella, ¡pero seguirá siendo positiva en valor absoluto!

Por ejemplo, si me asigno un contenido energético cero en un momento concreto,  hago ejercicio y consumo 1000 unidades de energía, puedo decir que mi contenido energético es de -1000 unidades con respecto a la situación inicial. ¡Sigo teniendo energía, claro, pero menos que antes!

martes, 25 de diciembre de 2018

Viendo rayos láser

Los rayos láser no pueden verse en el vacío (¡menudo palo a las películas de ciencias ficción!) ni tampoco en el aire. Para poder ver la trayectoria de un láser tiene que haber un medio material que lo permita, y aquí hay cuatro ejemplos: en una probeta con agua, con el láser vertical o inclinado, con un spray en el aire, a través de una varilla de vidrio doblada y por una fibra óptica bien retorcida. ¡Absolutamente espectacular!





Un árbol de Navidad

De entre los muchísimos modelos que hay por ahí, éste es el más chulo con diferencia. Como puedes ver, se trata de la típica reacción redox entre los iones plata y el cobre metálico: se hace un arbolito con tiras de cobre entrelazadas y se sumerge en una disolución de nitrato de plata; al cabo de un buen rato, se deposita la plata sobre el cobre formando arborescencias de lo más estético, a la vez que los iones cobre dan color azul a la disolución. 

Dos consejos. En primer lugar, ni se os ocurra hacerlo, porque el nitrato de plata sólido es más caro que la plata (algo así como 100 euros los 50 g), y, además, como no hay datos de la concentración de la disolución, o si hay que trabajar a un pH determinado para que no haya hidróxidos precipitados, así que seguro que hay que liarse a hacer pruebas y más pruebas. ¡Casi os aseguro que no va a salir como en el vídeo!



miércoles, 12 de diciembre de 2018

¿Cómo enfrían los frigoríficos?

En plena ola de calor veraniega se multiplican los artículos sobre aparatos para enfriar: desde el botijo hasta el frigorífico pasando por el aire acondicionado.

U/no de los más interesantes que he visto apareció en el suplemento Tercer Milenio del Heraldo de Aragón. Explica de forma sencilla y con ilustraciones cuál es el mecanismo que utilizan los frigoríficos para enfriar, por qué cuesta abrir la puerta cuando se acaba de cerrar, qué son los CFC, etc.


Pero también explica cómo funcionaban  los primeros aparatos, qué tuvo qué ver Einstein en esta historia y cuál es el futuro en este campo: el enfriamiento magnético.


Por cierto, el gadolinio es un metal que en estado puro tiene una estructura metálica sólida formada por átomos de gadolinio. Vamos, que no hay moléculas de gadolinio (este es uno de los errores más comunes: pensar que todo son moléculas). 

Y sin más dilación, aquí transcribo el artículo.

Para entender cómo funciona un frigorífico vamos a realizar unos sencillos experimentos. El primero de ellos es coger alcohol, del de desinfectar heridas. Si lo aplicamos a la piel, observamos una sensación de frío. Si soplamos, el frío es más intenso. La explicación es que para que el líquido se convierta en vapor necesita energía, que absorbe de las cosas que están en su proximidad: el aire y nuestra piel. Al quitar energía de la piel, esta se enfría. Este principio es el que usa la naturaleza para que nos enfriemos en el verano. Nuestra piel produce sudor, un líquido que, al evaporarse, roba calor a la piel y nos mantiene frescos.

Al pasar de líquido a gaseoso, el líquido se hace más voluminoso, se expande. Para enfriar no hace falta pasar de líquido a gas, basta con que un gas de expanda para que se enfríe. Lo podemos ver con cualquier spray casero que contenga un gas a presión. Por ejemplo un desodorante. Cojamos el spray. Toquemos su cabeza, notaremos que está a temperatura ambiente. Cuando apretamos, el gas a alta presión empieza a salir y va a una zona de menor presión, por lo que se expande. Dejemos de apretar y ahora volvamos a tocar la cabeza. Notaremos que está fría. El gas, al expandirse, se enfría robando calor del aire y del propio spray.

¿Cómo funciona el frigorífico?

Ya tenemos los ingredientes de cómo funciona un frigorífico. Hacemos un circuito que tiene una parte por el exterior del aparato y otra por el interior. En el interior del circuito hay un gas refrigerante que se comprime y se saca al exterior. El gas, al comprimirse, se hace líquido y se calienta. Eso ocurre fuera del frigorífico, en un serpentín, bastante largo para que esté mucho tiempo en contacto con el aire exterior y se disipe el calor.

¿Cuál es el refrigerante?

Una de las claves de los frigoríficos caseros es el refrigerante, que debe pasar de líquido a gas y viceversa con mucha facilidad a las temperaturas habituales de una casa. El primer aparato capaz de producir hielo lo hizo William Cullen, un médico y químico escocés, en 1748. Utilizaba como refrigerante éter etílico. Lamentablemente, el éter es muy inflamable y se produjeron muchos accidentes. En 1876, el alemán Carl Von Linde patentó un frigorífico en el que el refrigerante era menos peligroso: amoniaco. Otro refrigerante que fue bastante utilizado era el dióxido de azufre. Ambos refrigerantes no son inflamables, pero son altamente venenosos. Los primeros frigoríficos caseros, pues su precio podía pagarlo una familia, los construyó la General Electric en 1927. Lamentablemente, si la familia dormía en la misma habitación que el frigorífico y había una fuga del refrigerante, podía intoxicarse e incluso morir.

¿Inventó Einstein frigoríficos?

Fue la muerte de varias familias lo que llevó a Albert Einstein, junto con su discípulo Leo Szilard, a patentar tres tipos diferentes de frigoríficos. La mayor parte de las fugas se producían en el compresor. Así que ellos pensaron en hacer frigoríficos sin compresor ni partes móviles y que, además, su refrigerante fuera lo menos tóxico posible. Lo lograron. De hecho hay varias patentes de sus aparatos que se basaban en tres principios físicos diferentes. Algunos de ellos se fabricaron, pero no tuvieron mucho éxito.

Hoy, el 'ciclo Einstein' se utiliza en refrigeradores de muchas centrales nucleares debido a que no tiene partes móviles. Por esa misma razón son silenciosos, por los que hay hoteles que los emplean en el minibar. Lo único que necesitan los frigoríficos de Einstein para funcionar es una fuente de calor. No necesitan compresor y, por tanto, no necesitan electricidad. Esto los hace ideales para países del tercer mundo.

¿Qué son los CFC y los HFC?

La búsqueda de gases refrigerantes no tóxicos llevó al descubrimiento de los freones, que se empezaron a fabricar por la empresa Dupont en 1931. Freón era el nombre comercial de varios clorofluocarbonos (CFC). Son gases inertes no venenosos. Durante muchos años se pensó que eran inofensivos. Hoy sabemos que no es así. El cloro que contienen es el culpable del deterioro de la capa de ozono. Hoy en día, se utiliza como gas refrigerante hidrofluocarbonos (HFC), en los que el cloro perjudicial se ha sustituido por hidrógeno.

¿Por qué nos cuesta abrir el frigorífico nada más cerrarlo?

La presión de un gas que se mantiene a volumen constante es directamente proporcional a la temperatura. Si pensamos en el frigorífico, el volumen interno no cambia, pero la temperatura sí. Al abrirlo, ha salido el aire frío de su interior y ha entrado aire caliente. Al cerrar la puerta, el aire de su interior se enfría y, por tanto, su presión disminuye. Fuera del frigorífico la presión es aproximadamente de una atmósfera. Dentro es menor, por tanto, la presión atmosférica 'empuja' la puerta del frigorífico y hace que sea difícil abrirla.

¿Frigoríficos magnéticos?

El gadolinio pertenece al grupo de las tierras raras. Cuando se introduce en un campo magnético, sus moléculas se ordenan y, al hacerlo, se calienta. Cuando cesa el campo magnético, las moléculas vuelven a desordenarse y el material se enfría. A este fenómeno se le llama magnetocalórico. Pensemos por un momento en un disco de gadolinio que gira, la mitad del mismo dentro del frigorífico y la otra mitad fuera. Aplicando el imán fuera, lograríamos enfriar en interior.

Recientemente se han descubierto cerámicas que funcionan mejor que el gadolinio y prometen, en el plazo de dos años, frigoríficos sin refrigerante contaminante, sin compresor y que consumen un 40% menos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Los amigos de la Química


Los canales dedicados a la docencia atacan de nuevo. Y no me atrevo a calificarlos de científicos .... porque creo que en sentido estricto no lo son. El 18 de junio apareció en el Heraldo Digital la noticia:

Lecciones de química gratis y divertidas gracias a una 'youtuber' zaragozana

Marta Vitores tienen 24 años, es biotecnóloga y compagina la docencia con su canal 'Amigos de la química', que cuenta con más de 64.500 suscriptores.

Desde su nacimiento en 2005, Youtube se ha erigido como una de las plataformas sociales más grandes de la red. Cuenta con mil millones de usuarios, vídeos en 78 idiomas diferentes y mil millones de horas de reproducción diarias. Y aunque suele ser sinónimo de ocio, música y esparcimiento, también son muchos los que optan por hacer de su canal una auténtica aula a distancia.

Es el caso de Marta Vitores, una biotecnóloga zaragozana de 24 años cuyo canal de Youtube, ‘Amigos de la química’, acumula cerca de 64.500 suscriptores. “Estudié en Australia el último cuatrimestre de la carrera y allí, la universidad era tan grande que no cabíamos todos los alumnos en un aula. Entonces nos grababan las clases en vídeo y nos las subían. Ahí fue cuando pensé que eso era el futuro", explica Vitores, que comenzó a grabar sus lecciones durante sus prácticas de Educación en el colegio Marianistas.

He visto unos cuantos de los 64 vídeos que tiene grabados. Lo cierto es que Marta es una buena comunicadora, con una voz modulada y tranquila, y que hace apaños francamente atractivos y divertidos, pero ... el problema es que este no es ni puede ni debe ser el futuro: con grabar las clases estaría todo resuelto, y la gracia de este trabajo es la interacción continua con el otro lado para que deje de serlo y estemos todos en el mismo lado.

El tono me suena demasiado a David Calle y Unicoos, formato al que le tengo muy poco cariño: plantear recetas para resolver problemas y ausencia de precisión conceptual son los dos grandes defectos de los dos canales, que puede que sirvan para aprobar, pero desde luego no para aprender. 

Dos ejemplos simplemente para ver de qué va la fiesta.

En primer lugar, el recetario de trucos para aprender la tabla periódica (y habría que discutir hasta donde hay que saberla ). Me parece una pérdida de tiempo aprender trucos para saber los símbolos, cuando es mucho más práctico aprenderlos directamente, algo sencillísimo con el manejo de la tabla durante unos meses y un poco de interés.


Por último, el "concepto de mol". Este es un error común en los currículos educativos y en la práctica totalidad de los libros de texto. El mol es la unidad de medida de la cantidad de sustancia. Y como en todos los casos de magnitudes y unidades, el concepto es el de la magnitud, y la definición es la de la unidad: ¿cuál es el concepto de tiempo? ¿cómo se define su unidad de medida? Vamos, que hablar del concepto de mol es un error de concepto.
¿Y qué decir sobre eso de que 1 mol de libros es el número de Avogardo de libros (algo así como seiscientos mil trillones de libros)? Pues que quien utiliza esa terminología no sabe de qué está hablando. ¡Y mira que es sencillo utilizar bien la cantidad de sustancia!: en 36 gramos de agua hay una cantidad de sustancia de agua de dos moles, y un número de moléculas de dos veces el número de Avogadro. Que no es lo mismo que decir que 36 g de agua son dos moles de agua (¡la masa de dos moles de agua es 36 g!) ni que 2 NA son dos moles de agua (¡en dos moles de agua hay 2NA partículas!).

Y no me sirve que me digan que total da lo mismo si el resultado es el correcto: si a nadie se le ocurre preguntar cuál es el número de metros de una habitación, ¿por qué se pregunta por el número de moles en lugar de por la cantidad de sustancia? En cualquier examen de acceso a la Universidad se utiliza eso del número de moles una y otra vez, pero jamás he visto escrita la cantidad de sustancia.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Battersea Power Station

Un tema recurrente en Física es el estudio de los centros de producción de energía eléctrica. Y puestos a ver centrales eléctricas, una de las más famosas es la situada en el barrio de Battersea, en Londres (Battersea Power Station).

 Se hizo muy conocida en el mundo porque apareció en la portada de "Animals", uno  de los discos más conocidos de Pink Floyd (1977), en la que se ve un cerdo volando entre las torres, como en el tema "Pigs on the wind".


Esta central utilizaba carbón para producir electricidad, se construyó en 1939 y estuvo operativa hasta 1983. En la actualidad está inmersa en un proyecto de reconstrucción para albergar oficinas y apartamentos de lujo dentro de la planta, y servicios de todo tipo alrededor (la sede de Apple, entre otras).

jueves, 15 de noviembre de 2018

Microteatro por la ciencia

Parece que en los últimos tiempos en la sociedad hay un cierto movimiento a favor de la ciencia, tanto en el aspecto de las inversiones necesarias en investigación como en la divulgación, con concursos de monólogos científicos o por medio de pequeñas obras de teatro (microteatro, con duración de entre 15 y 20 minutos) sobre temas relacionados con la ciencia.

En primer lugar, un vídeo de la actuación de una alumna de 4º de ESO para "explicar" la paradoja de Schrödinger, con la que ganó el primer premio en la gran final del II Concurso de Monólogos Científicos 2016 organizado por Fundación Telefónica, en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y los humoristas de Big Van.


Y también los carteles de dos microteatros que he visto este mes de noviembre, con unos actores estupendos que actúan fantásticamente y tienes al alcance de la mano (literalmente, porque si estiras la mano los tocas). Por 4,5 euros puedes disfrutar de la actuación (microteatro de Madrid).


"Eres de los que crees que un avión no podría aterrizar en una esfera? ¿Piensas que si se alejan mucho los barcos pueden caer al vacío? En definitiva ¿crees que la Tierra es plana? No estás solo."


"La vida cibernética ha llegado a Marte ... y también el sálvese quien pueda. El egoísmo se ha apoderado de las máquinas, uno de los peores legados de la humanidad. ¿Puede un robot ser mejor que su creador?"

Frío más que polar en Madrid

Estamos a mitad de noviembre y todavía se puede pasear porque la temperatura es buena. Eso sí, en Madrid parece que el frío no es polar, sino bastante más que eso si nos fijamos en este termómetro situado en el exterior de una cafetería del paseo del Prado. Lo he visto dos días seguidos con temperaturas de ese estilo, así que funciona, pero mal, y parece que no hay ningún interés en arreglarlo.

El láser y la cultura maya

Casi todo el mundo conoce dos aplicaciones de la tecnología láser: los rayos láser de las películas de ciencia ficción y la corrección de defectos visuales (operaciones de miopía por ejemplo).

Pero hay otras muchas aplicaciones menos conocidas. En El País del 28 de septiembre aparece una de ellas: el descubrimiento de estructuras enterradas en la selva de Guatemala, que son restos de la cultura maya que se extendió en ese país durante siglos.

Usando la tecnología lídar (acrónimo de Laser Imaging Detection and Ranging, detección y localización de imágenes por láser), un equipo de arqueólogos ha escaneado un espacio de miles de hectáreas donde floreció la civilización maya.Los resultados que se ven en la imagen son elocuentes.


"El láser ha permitido descubrir miles de estructuras levantadas por los mayas y ocultadas por la selva. Usando la tecnología lídar (acrónimo de Laser Imaging Detection and Ranging, detección y localización de imágenes por láser), un equipo de arqueólogos ha escaneado un espacio de miles de hectáreas donde floreció la civilización maya. No han descubierto ningún nuevo palacio, pirámide o grandes templos como el de Kukulcán o el del Gran Jaguar. Pero la infinidad de edificios, calzadas, canales o murallas cartografiados alumbran toda la grandeza de los mayas, y permitir formarse una idea de cuántos millones vivieron en la región, cómo guerreaban o de su agricultura intensiva. 

En 2016 un avión recorrió buena parte de la reserva de la biosfera maya, en Petén (Guatemala). Llevaba a bordo uno de los sistemas lídar más avanzados. Esta tecnología utiliza el láser como si fuera un sofisticado radar: envía pulsos de luz que, al rebotar, permiten reconstruir una imagen del objeto o estructura que lo ha devuelto. Aquí usaron una máquina capaz de escanear el terreno desde seis ángulos distintos propiedad del Centro Nacional de Mapeo Láser Aerotransportado (NCALM), con sede en EE UU. El lídar barrió una superficie de 2.144 kilómetros cuadrados en torno a una decena de yacimientos mayas. 

"La nuestra es la cobertura lídar más grande en la historia de la arqueología", dice Francisco Estrada-Belli, especialista en cultura maya de la Universidad Tulane (Nueva Orleans, EE UU) y coautor del estudio. Aunque no es la primera vez que se usa esa tecnología de imagen en yacimientos de esta cultura, esta expedición de la Iniciativa Lídar Pacunam ha cubierto 10 veces más extensión y con un detalle no logrado por las anteriores. "Cualquier rasgo que tenga de 50 a 100 cm de ancho y 20 a 50 cm de relieve aparece en nuestros visualizaciones", añade este arqueólogo. Para lograrlo, el lídar emitió más de 33.500 millones de pulsos de láser (15 por metro cuadrado). 


El mapa en 3D que han obtenido, cuyos resultados publica la revista Science, incluye 61.480 estructuras. Han localizado desde barrios enteros en algunas de las grandes ciudades mayas, como Tikal, Holmul o Xultún, hasta un centenar de kilómetros de calzadas pavimentadas, pasando por cisternas como la de Tintal que, con 2.000 metros de ancho, podía albergar hasta tres millones de metros cúbicos de agua. Al alejarse del mapa, se descubren también perímetros defensivos de varios kilómetros, centenares de canales para el agua o infinidad de pequeños núcleos rurales conectados por caminos. 

Tanta información sobre las infraestructuras humanas ha servido a los investigadores para estimar la población que vivía en la zona del estudio y, extrapolando, en toda esta región maya. Durante el periodo conocido como Clásico Tardío (entre los años 650 y 800 de esta era), en el área cartografiada por el lídar había una densidad de población de entre 80 y 100 habitantes por kilómetro cuadrado. En el centro de las principales ciudades, como Tikal, la densidad debió de alcanzar los 2.000 habitante por kilómetro cuadrado, equiparable a la de muchas ciudades de hoy. En toda la región de las tierras bajas vivirían entre siete y once millones de personas. 

Las imágenes del lídar, que fueron revisadas sobre el terreno por varios equipos de arqueólogos, también muestran que los mayas necesitaron de la agricultura intensiva para poder alimentar a tanta población urbana. El sistema tradicional, la milpa, basado en la quema de parcelas para fertilizar la tierra ante la nueva siembra, habría sido incapaz si no fuera por los centenares de canales, muchos de un kilómetro de largo, usados para drenar los humedales que ocupaban la mayor parte del territorio. La investigación ha localizado también 306 kilómetros cuadrados de parcelas en terrazas. Hasta el 17% del territorio que hoy ocupa la selva tiene marcas de un pasado agrícola. Para los autores del estudio, un esfuerzo tal exigiría de una organización y centralización muy avanzadas. 

"Lídar aporta una visión extremadamente precisa de la geografía y topografía del paisaje. Puede usarse en cualquier tipo de paisaje, pero cuando se aplica al caso particular de los bosques y la selva maya, es como una varita mágica (muy cara) que nos da detalles de los drenajes, montañas, valles, tierras bajas y, lo que es más importante, de grandes yacimientos", sostiene en un correo la directora del Centro de Investigación Mesoamericana de la Universidad de California en Santa Barbara (EE UU), Anabel Ford. 

Sin embargo, esta arqueóloga no relacionada con este trabajo y que lleva 40 años estudiando a los mayas recuerda que "las cosas grandes se ven claramente, pero los elementos que aportan los detalles sutiles del uso agrario del suelo y la relación entre la antigua civilización maya y el paisaje necesitan de una mayor verificación" , por lo que tienen que ser confirmados sobre el terreno. Algo en lo que coincide Estrada-Belli: "Siempre se va a necesitar de arqueólogos con experiencia para reconocer los rasgos documentados por el lídar. Y cuantos más datos lídar, más arqueólogos se van a necesitar"."